Autora: Reyes Monforte
Editorial: Plaza & Janés
ISBN: 978-84-01-03580-7
Lengua: castellano
Número de páginas: 712 págs
Temática: Novela histórica
Encuadernación: Tapa dura (cartoné)
Formato: papel
Reseñas de libros, tanto infantiles como adultos.
Los siete caballeros del reino Marronnier, de Nao Iwamoto,
es un manga de fantasía medieval que destaca más por su atmósfera y su apartado
artístico que por la acción. En los dos primeros volúmenes, la autora introduce
el reino de Marronnier y a los siete hermanos caballeros que protegen los
países vecinos, aunque la historia se centra especialmente en Insomne y en su
viaje al país de Largasnoches junto a Eleonora.
Lo más llamativo de la obra es el dibujo. Nao Iwamoto
utiliza un estilo muy delicado y elegante, lleno de detalles en la ropa, los
peinados y los escenarios. Los fondos medievales y la arquitectura ayudan a
crear un mundo de fantasía con mucha personalidad, mientras que las expresiones
faciales transmiten las emociones de los personajes de manera muy natural.
Muchas veces, una mirada o un gesto dicen más que los propios diálogos.
En el segundo volumen, el cambio al país de Largasnoches
permite apreciar todavía más el trabajo visual de la autora. La ambientación se
vuelve más sofisticada y misteriosa, y el diseño de vestuario adquiere mucha
importancia. A través de la ropa y de la apariencia de los personajes, el manga
refleja sus conflictos internos y la manera en que encajan —o no— dentro de la
sociedad.
Uno de los personajes más interesantes en este aspecto es
Eleonora. Ella se siente más cómoda vistiendo como un caballero y no como una
dama tradicional, pero al llegar a Largasnoches debe adaptarse a las normas del
país y vestir de una manera más femenina. Este detalle no solo sirve para
desarrollar al personaje, sino también para mostrar cómo la sociedad impone
ciertos roles según el género. El dibujo transmite muy bien esa incomodidad
mediante las posturas, las expresiones y el contraste entre la ropa que
Eleonora elegiría usar y la que debe llevar.
Insomne también rompe con la imagen clásica del héroe fuerte
y agresivo. Su diseño es más tranquilo y sensible, algo que encaja con el tono
emocional de la obra. En general, todos los personajes poseen una apariencia
muy cuidada y diferenciada, lo que ayuda a reconocer fácilmente sus
personalidades.
Otro aspecto destacable es la composición de las viñetas. La
lectura resulta muy fluida porque las escenas están organizadas de forma clara
y dinámica. En los momentos tranquilos predominan ilustraciones amplias y
detalladas, mientras que en las escenas más tensas el dibujo transmite
movimiento sin resultar confuso.
En conclusión, los dos primeros volúmenes de Los siete caballeros
del reino Marronnier destacan especialmente por la belleza de sus
ilustraciones y por la sensibilidad con la que Nao Iwamoto construye a sus
personajes. Más que una historia de acción, el manga ofrece una experiencia
visual elegante y emotiva, donde el dibujo y el diseño de los personajes tienen
un papel fundamental para transmitir la personalidad, los sentimientos y los
conflictos de cada uno.
La sonrisa rota, de Fermina Cañaveras, es una de esas novelas que atrapan no solo por la historia que cuentan, sino también por todo lo que hacen sentir. Ambientada en la España de 1936, en los meses previos al estallido de la Guerra Civil, la obra mezcla drama psicológico, crítica social y misterio en una atmósfera cargada de tensión.
Sinopsis
Entre el doloroso mes de mayo y junio de 1936, se cierne sobre España la sombra de la guerra. La maquinaria que busca encender la mecha del conflicto está orquestado por el cabecilla de los nazis de todo el territorio, Hans Hellermann, quien deberá reunir a sus partidarios para poner en marcha el plan que conducirá a la destrucción de la República.
El escenario elegido para su siniestra reunión no podría ser más engañoso: El Milano, una apacible casa de baños en La Mancha, refugio de descanso y serenidad... hasta que la llegada de sus nuevos huéspedes convierte aquel remanso en un campo de intrigas, pasiones, locura y muerte.
Allí coinciden Julia, marcada por el deseo y la culpa; Rosauro, anarquista; Sergio, un hombre poderoso corrompido por la ambición y la lujuria; Dolores, devota y atormentada; Alejandra, una psiquiatra compasiva y decidida a hacer justicia, y el doctor Patrocinio, obligado a proteger su casa, y su conciencia, frente a la que se cierne sobre todos.
Y ante un inminente levantamiento militar, mujeres como Marcela y la Cierva, aguerridas y arrojadas, se enfrentarán en una épica lucha a los que decidirán el destino de los habitantes más vulnerables de El Milano.
La historia transcurre principalmente en “El Milano”, una casa de baños donde coinciden personajes muy distintos, todos marcados por secretos, culpa o heridas emocionales. A medida que avanza la novela, el lector descubre que detrás de cada personaje existe un conflicto interno que refleja el miedo y la incertidumbre de aquella época.
Entre los personajes más destacados está Julia,
probablemente una de las figuras más complejas de la novela, atrapada entre sus
emociones y sus propios fantasmas. También aparece Alejandra, una psiquiatra
comprometida con ayudar a los demás y con una mirada mucho más humana y
racional frente a la dureza del entorno. Dolores representa el peso de la culpa
y de la presión moral, mientras que Sergio encarna la ambición y el abuso de
poder. Además, otros personajes como Rosauro, Marcela o la Cierva aportan
fuerza, tensión política y una mirada más rebelde dentro de la historia.
Uno de los aspectos más interesantes de la novela es su
estructura. Fermina Cañaveras construye la historia alternando diferentes perspectivas
y conflictos personales, lo que hace que el lector vaya descubriendo poco a
poco los secretos que rodean a los personajes. Esto aporta un ritmo muy
dinámico y mantiene constantemente la sensación de intriga. Aunque es una
novela histórica, tiene momentos que recuerdan al thriller psicológico.
La autora utiliza una prosa muy cuidada, llena de descripciones emocionales y
ambientes intensos. Hay pasajes especialmente oscuros y tensos donde las
emociones pesan más que la acción, y eso hace que el lector conecte
profundamente con el sufrimiento y la fragilidad de los personajes. Además, el
estilo tiene cierto tono poético que encaja muy bien con el simbolismo de la
obra.
El propio título, La sonrisa rota, resume
perfectamente el espíritu de la novela: personas que aparentan fortaleza o
normalidad mientras por dentro cargan dolor, miedo y heridas difíciles de
sanar.
En definitiva, es una novela intensa y humana que combina
historia, memoria y crítica social para hablar del miedo, de la violencia y de
las consecuencias emocionales del silencio y el abuso de poder. Una lectura
recomendable para quienes disfrutan de las novelas históricas con profundidad
psicológica y personajes complejos.
Título: El profesor de Auschwitz
Autora: Wendy
Holden
Editorial (edición en español): Newton Compton Editores
ISBN: 978-8410359888
Idioma original: Inglés
Traducción: Noelia Pousada
Nº de Páginas: 384 págs
Encuadernación: Tapa dura
Temática:
Novela histórica
Formato: papel
Sinopsis
En conclusión El profesor de Auschwitz no es una
lectura fácil, pero sí necesaria. Es de esos libros que no destacan por grandes
giros, sino por lo que te dejan pensando después. Al final, más que una
historia sobre un campo de concentración, es una reflexión sobre la importancia
de cuidar, enseñar y resistir incluso en las peores circunstancias.
Sipnosis
Lo sucedido con la edición de 1987 de Celia en la revolución, dice Andrés Trapiello en su prólogo "fue misteriosísimo, un caso único. Apenas publicado, desapareció de las librerías y únicamente en el mercado viejo ha ido apareciendo desde entonces, con cuentagotas, algún que otro ejemplar, siempre a precios fabulosos, lo que habla de su carácter excepcional". Libro, por tanto, buscado, rebuscado y perseguido por lectores y coleccionistas de la serie de Celia pero que también, por su calidad, su calidez, su emoción y su justeza histórica y humana, libro que cautivará a cualquier lector exigente de literatura y no precisamente infantil. Novela sobre la guerra civil, escrita poco después del fin de la guerra, en 1943, no hay en ella lugar para la distorsión ni la idealización de lo vivido. Estas páginas no solo nos cuentan la vida difícil y llena de peripecias de una Celia adolescente en un Madrid sitiado, entre la supervivencia y la revolución, son también una suerte de crónica autobiográfica de la propia Elena Fortún.
Uno de los elementos más destacados del libro es su
protagonista. Celia aparece aquí en una etapa de transición, dejando atrás la
infancia para enfrentarse a una realidad mucho más difícil. Su forma de
observar el mundo, todavía marcada por cierta ingenuidad, se mezcla con una
creciente capacidad de reflexión. Este contraste la convierte en un personaje
cercano y muy humano, con el que resulta fácil conectar.
Los personajes secundarios, aunque no siempre ocupan el
centro de la acción, cumplen una función importante dentro de la historia. A través
de ellos se reflejan distintas actitudes ante la situación que se vive, lo que
permite al lector tener una visión más amplia de la sociedad del momento.
La ambientación juega un papel fundamental. La historia se desarrolla en España durante la Guerra Civil, pero desde una perspectiva cotidiana. Lejos de centrarse en el conflicto directo, la novela muestra cómo este afecta a la vida diaria de las personas. El ambiente está marcado por la incertidumbre, los cambios constantes y la necesidad de adaptación, lo que influye profundamente en los personajes.
Este enfoque hace que el lector no solo entienda el contexto histórico, sino que lo sienta. Todo está contado desde una perspectiva cercana, casi íntima, lo que refuerza la conexión con Celia y su experiencia.
En cuanto al lenguaje, Elena Fortún utiliza un estilo sencillo
y directo que facilita la lectura. Sin embargo, esta aparente simplicidad
esconde una gran carga emocional. La narración se adapta a la mirada de Celia,
lo que hace que muchas situaciones se sugieran más que explicarse, invitando al
lector a interpretar y reflexionar.
Además, el tono combina momentos más cotidianos con otros de
mayor carga emocional, creando un contraste muy efectivo. La autora evita
dramatizar en exceso, lo que hace que los momentos más duros resulten incluso
más impactantes.
La estructura de la novela también contribuye a su
efectividad. Está organizada en capítulos breves que funcionan como pequeñas
escenas o episodios. Esta forma fragmentaria refuerza la sensación de estar
acompañando a la protagonista a lo largo de distintas experiencias, más que
siguiendo una única línea argumental cerrada.
En conjunto, Celia en la revolución es una obra que
destaca por su sensibilidad y su capacidad para mostrar cómo un contexto
histórico difícil influye en el crecimiento personal. A través de una narración
cercana y unos personajes bien construidos, la novela ofrece una lectura que
invita tanto a la reflexión como a la empatía.
En mi opinión, es un libro que sorprende por su
capacidad de emocionar sin recurrir a dramatismos exagerados. Me ha parecido
una lectura muy humana, cercana y fácil de seguir, pero al mismo tiempo
profunda. Lo recomendaría especialmente a quienes buscan una historia que no
solo cuente hechos, sino que haga sentir cómo se viven. Es de esos libros que,
sin ser complicados, dejan huella.
En La casa de huéspedes, Ana Lena
Rivera nos traslada al Madrid de 1937, en plena Guerra Civil, para situarnos en
un contexto donde un suceso trágico marcará el destino de varias familias. A
partir de ese punto, se despliega una saga familiar en la que la identidad, los
secretos y las emociones heredadas adquieren un peso fundamental.
Desde las primeras páginas, la novela atrapa con una fuerza
difícil de explicar: es de esas lecturas que te envuelven poco a poco hasta
que, sin darte cuenta, no puedes dejar de leer. El ritmo, la construcción de
los personajes y la intriga emocional hacen que avanzar en la historia resulte
casi inevitable.
Uno de los mayores aciertos de la obra es su carácter coral
y su capacidad para abarcar distintas generaciones sin perder coherencia ni
intensidad. La autora deja atrás el tono más cercano al thriller de sus
trabajos anteriores para adentrarse en una narrativa más íntima y emocional. A
través de sus personajes femeninos, construye una historia donde los vínculos,
los silencios y la memoria compartida son los verdaderos protagonistas.
Personajes como Elvira, Ángela, Fania o Caridad están retratados con gran profundidad, representando distintas formas de afrontar la adversidad en un contexto histórico complejo. Sus trayectorias permiten al lector explorar temas como la resiliencia, la lealtad y el peso de las decisiones. En las generaciones posteriores, figuras como Margarita aportan una mirada que conecta pasado y presente, guiando al lector en la comprensión del legado emocional que atraviesa la historia. Los hombres de la historia: los maridos, padres y soldados actúan como catalizadores. Algunos son sombras que marcan el destino de las protagonistas, ya sea por su ausencia, por su ideología o por el peso que dejan al morir.
La pensión Casa Flora se convierte en mucho más que un
escenario: es un símbolo. Funciona como reflejo de una sociedad marcada por la
incertidumbre, donde conviven diversas historias bajo un mismo techo. Este
espacio evoluciona junto a los personajes, reforzando la atmósfera de la novela.
La estructura narrativa, basada en saltos temporales, mantiene el interés y aporta una sensación constante de descubrimiento. La alternancia de voces permite una visión amplia de los acontecimientos, enriqueciendo la experiencia de la lectura. La historia se ambienta en Madrid, Oviedo y Francia, mantiene un ritmo constante que impide soltar el libro. Se siente el frío del exilio y el bullicio de la posguerra, pero sobre todo, se siente la resiliencia de unos personajes femeninos construidos con una vulnerabilidad y una fuerza extraordinarias.
El estilo de Ana Lena Rivera destaca aquí por ser más
evocador y sensorial. El uso del silencio como recurso narrativo resulta
especialmente significativo: lo que no se dice adquiere tanta importancia como
lo que se expresa, aportando profundidad emocional sin necesidad de explicitarlo
todo.
En el trasfondo, la novela aborda temas universales como la
maternidad, la identidad y la culpa desde una perspectiva honesta y matizada,
evitando idealizaciones. Todo ello contribuye a construir una obra que conecta
con el lector desde lo emocional.
En conjunto, La casa de huéspedes es una lectura con la que he disfrutado muchísimo, envolvente y conmovedora, ideal para quienes aman las
sagas familiares y las historias donde el pasado deja una huella persistente.
Me ha encantado la novela El
tercer componente, de Susana Cubero. Es una lectura fácil y ágil, dividida
en capítulos cortos que facilitan el avance y mantienen el interés en todo
momento. La historia alterna dos tiempos cronológicos: uno ambientado en el
siglo XIX y otro en la actualidad, ambos unidos por la búsqueda de una fórmula
para curar las quemaduras, lo que crea una conexión muy interesante entre
pasado y presente y aporta profundidad a la trama.
Sinopsis
Cuando Julián llega al cambiante Madrid de 1847, no se imagina que su vida girará en torno a Tadea, la joven que conoce en una revuelta popular. El destino los separa y el estudiante de Farmacia debe encajar un fracaso tras otro, sufriendo las consecuencias de una química que supera la lógica y renunciando a la mujer que ama en silencio.
Pero es Antonia quien, en 1947, en su búsqueda del Santo remedio, descubre el desenlace de un amor tan indisoluble como impracticable.
Basada en hechos reales, la historia de Julián nos transporta al siglo XIX: un tiempo de estrenos teatrales y bailes de salón en contraste con la Revolución de 1854 y las guerras carlistas. La aparición intermitente de Antonia durante la posguerra del siglo XX nos lleva hasta la Gran vía, al Edificio Telefónica y a la Biblioteca Nacional, en su investigación contrarreloj de la fórmula de los boticarios de la calle Príncipe.
Es una novela que engancha desde
el primer párrafo. A través de la historia, la autora nos muestra el papel de
la mujer en el siglo XIX y la importancia de las boticas o farmacias en la
época, al mismo tiempo que recrea con gran acierto el contexto histórico y
social. La ambientación está muy cuidada y permite al lector sumergirse
plenamente en el Madrid de finales del siglo XIX, un momento decisivo y lleno
de contrastes donde se reflejan claramente la sociedad, las dificultades de la
época y las limitaciones a las que se enfrentaban las mujeres en el ámbito
científico y profesional.
Uno de los aspectos más
interesantes de la novela es la combinación entre la parte histórica y el
componente científico, que aporta originalidad a la historia. La búsqueda de la
fórmula y el trabajo en las boticas muestran el valor del conocimiento, la
investigación y la perseverancia, convirtiendo la trama en algo más que una
simple historia romántica o histórica.
El estilo de Susana Cubero es
cuidadoso y detallista, con una gran atención a la construcción de los
personajes y a la escenificación de cada situación. Los personajes están bien
definidos y evolucionan a lo largo de la novela, lo que permite empatizar con
ellos y comprender mejor sus decisiones. Aunque no es una novela de ritmo
vertiginoso, su agilidad narrativa y el interés de la trama hacen que la
lectura resulte muy atractiva y no aburra en ningún momento.
A medida que avanzamos en la
historia, la tensión va aumentando y la trama se complica, incorporando giros
que mantienen la intriga hasta el final. Los momentos finales son especialmente
intensos, ya que la protagonista deberá tomar decisiones importantes que
marcarán su futuro, cerrando la historia de una forma coherente y emotiva.
En conjunto, es una novela bien
documentada, entretenida y con un trasfondo humano muy interesante, que combina
historia, ciencia, emoción y romance de manera equilibrada. Recomiendo esta
novela tanto a los amantes de la novela histórica como a quienes disfrutan de
las historias con un toque romántico y de superación personal, ya que ofrece
una lectura amena, bien ambientada y con personajes que dejan huella.